Cambio de paradigma científico en la promoción de la lactancia materna
Desde siempre se ha sabido que la lactancia materna es beneficiosa para los bebés. Durante siglos los niños que no eran amamantados (por su madre o por otra mujer) fallecían, así que las nodrizas estaban muy bien consideradas socialmente. El hecho de que no todas las madres amamantaran a sus bebés deja entrever que la lactancia materna no es exclusivamente una conducta instintiva, sino que está muy influenciada por la cultura y por el aprendizaje, es un comportamiento bio-psico-social. Y, como tal, no está exento de problemas.
Con el desarrollo de la química se llegaron a producir modificaciones suficientes en la leche de vaca que la hicieron tolerable para los bebés, y ya no fallecían si no tomaban leche de mujer. Las primeras "harinas lacteadas" eran un producto muy mediocre, que conseguía engordar a los niños sin depender de una mujer, pero globalmente para su salud era mucho peor. Pero en épocas de hambruna era preferible ser alimentado de esa manera que no ser alimentado y esta nueva forma de alimentación "liberaba" a las mujeres de la carga de tener que amamantar (así podían ir a trabajar). La publicidad y los intereses comerciales nos hicieron creer, también a los sanitarios, que era mejor que la leche humana.
La lactancia artificial se extendió rápidamente gracias a la publicidad y a los consejos erróneos propiciando el mayor experimento a gran escala vivido por la humanidad que consistió en cambiar la alimentación de una especie mamífera (de su propia leche a la leche de otro animal), sin haber hecho ninguna comprobación previa ya no de su superioridad o igualdad, sino de su inocuidad. La ciencia ha demostrado con creces la superioridad de la lactancia materna para la salud infantil y materna y gracias a ello se ha conseguido revertir esta creencia y volver a cambiar el paradigma.
El avance de la ciencia ha permitido demostrar los beneficios de la propia leche humana (de sus componentes) para el bebé, pero también de la reacciones hormonales que se producen en la madre al generar leche y de la relación de apego que promueve en ambos el comportamiento de amamantar. Así que el fenómeno de la lactancia materna ha ido evolucionando a lo largo el tiempo, pasando de una comprensión muy limitada del proceso biológico de lactar a una apreciación más compleja de todo el entorno bio-psico-social que le acompaña.
Actualmente estamos presenciando un nuevo cambio de paradigma en cuanto al abordaje del apoyo al postparto y a la lactancia materna. Estamos pasando de dar importancia a la leche materna como producto final que sirva exclusivamente de alimento al bebé a proteger el postparto y la lactancia como una experiencia única y personal de cada madre, con sus problemas y desafíos, pero protectora de la salud en su conjunto. El 95% de las madres desean dar de mamar a su bebé en el momento del parto, y solo el 60% lo han conseguido al 1º mes. Merece la pena invertir en el cuidado exquisito del postparto y del inicio de la lactancia para que cada vez más mujeres puedan disfrutar de la experiencia, si así lo desean. El cuidado adecuado de ese periodo por profesionales sensibles, con formación adecuada y libres de influencias comerciales es prioritario para conseguirlo.
Algunos aspectos clave del paradigma científico en lactancia materna:
1. Evidencia científica de los beneficios de la lactancia materna: A lo largo de las décadas, se ha acumulado una gran cantidad de evidencia científica que respalda los numerosos beneficios de la lactancia materna tanto para el bebé como para la madre. Esta evidencia se ha obtenido a través de estudios observacionales, ensayos clínicos y metaanálisis, lo que ha permitido una comprensión más sólida de los impactos positivos de la lactancia materna en la salud infantil, incluida la reducción del riesgo de infecciones, alergias, obesidad y enfermedades crónicas a largo plazo, así como en la salud materna, como la disminución del riesgo de ciertos tipos de cáncer y enfermedades crónicas.
2. Componentes bioquímicos de la leche materna: Se ha profundizado en la comprensión de los componentes de la leche materna, lo que ha revelado una compleja mezcla de proteínas, grasas, carbohidratos, hormonas, enzimas y factores de crecimiento que proporcionan una nutrición óptima y protección inmunológica para el bebé. Además, se ha descubierto que la composición de la leche materna cambia dinámicamente para satisfacer las necesidades en constante evolución del bebé en desarrollo.
3. Microbioma humano y la lactancia materna: Se ha reconocido el papel fundamental de la lactancia materna en el desarrollo y la modulación del microbioma intestinal del bebé, que influye en la salud y el desarrollo a largo plazo. La leche materna contiene una variedad de microorganismos beneficiosos vivos, así como factores prebióticos y bioactivos que promueven el crecimiento de bacterias intestinales saludables, lo que tiene implicaciones significativas para la salud inmunológica, metabólica y neurológica del bebé a largo plazo.
4. Salud mental asociada a la experiencia de amamantar: existe asociación estable entre la práctica de la lactancia materna y el menor riesgo de depresión materna, aunque la existencia de dificultades con la lactancia y los sentimientos de soledad, culpa y vergüenza asociados pueden ser un factor desencadenante de problemas de salud mental maternos. Una correcta atención sanitaria y el acompañamiento por pares se ha demostrado eficaz para minimizar este riesgo.
5. Duración de la lactancia materna exclusiva y prolongada: La investigación ha destacado la importancia de la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuación junto con otros alimentos hasta al menos los dos años de edad o más. Se ha demostrado que esta práctica óptima proporciona los mayores beneficios para la salud infantil y materna.
En conjunto, el paradigma científico en lactancia materna ha evolucionado hacia una comprensión más completa y sofisticada de los numerosos beneficios biológicos, nutricionales e inmunológicos asociados con esta práctica, así como su papel crucial en la promoción de la salud infantil y materna a largo plazo. Esta comprensión más profunda ha llevado a un mayor énfasis en la promoción y el apoyo de la lactancia materna como una prioridad de salud pública.
Cómo dices el comienzo se ha sabido desde siempre. No sé si el tema de la lactancia materna es un paradigma científico, que es de lo que tratábamos, o una costumbre social...
ResponderEliminarSiempre fue adepta de la lactancia materna. Como madre de tres hijas sanas que fueron amamantadas, puedo constatar que la leche materna no es comparable con ningún otro producto químico, que este considerado el mejor producto del mercado. La iniciativa de formar e informar a las madres en el inicio de la lactancia me parece muy relevante y primordial.
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